A continuación unos cuantos consejos y recomendaciones que pueden ayudar a orientar ciertos comportamientos de las parejas en su quehacer matrimonial. En este aspecto, se convierten en signos de bienestar:
1. En el matrimonio no todo se resuelve con el amor. Se necesita también de otros elementos de la vida humana tales como el éxito profesional, la salud, la realización de algunos ideales, la paz de la conciencia...
2. Ni tampoco pueden aspirar los esposos a amarse más cada día. Parece que este "cada vez más" tiene su límite. Lo que sí es posible, es amarse cada día mejor. Para lo cual, ayuda sobremanera la planificación del matrimonio y revisarla periódicamente él y ella juntos.
3. La autoridad en el matrimonio no es asunto de sexos, mucho menos si son rivales. La autoridad corresponde a la comunicación y el diálogo.
4. La pareja no debe preocuparse demasiado si acierta o no en el matrimonio. Esta pretensión es difícil de cumplir. Para que todo vaya bien, el primer mandamiento consiste en la comunicación: es mucho más útil comunicarse que acertar.
5. Algunos piensan que lo peor de un matrimonio es el divorcio. Sin quitar nada a la gravedad del divorcio, no es, sin embargo, lo peor que puede suceder a la pareja. Mucho más tremendo es que el hombre y la mujer se destruyan en nombre del matrimonio, o que conviertan la vida en una lucha de odios y venganzas.
6. El matrimonio por encima de todo no es una frase feliz. Según las condiciones de cada sujeto y pareja, pueden existir valores e ideales que jerárquicamente pesan en la conciencia más que las responsabilidades matrimoniales.
7. Tampoco se puede admitir que la pareja sola es capaz de enfrentar todas las dificultades inherentes a la vida matrimonial. A veces se dan circunstancias en que se ve impotente para superarlas. No es ninguna humillación pedir ayuda a terceras personas supuesta la preparación necesaria.
8. Se dice, a veces, que haciendo amor lo demás es de menor importancia. Otra frase peligrosa. Es espectro de demandas y expectativas ante la vida es amplio y exigente, y no existe un criterio uniforme para todos los casos. Es legítimo disponer de algunas aspiraciones o metas que se valoran por encima del matrimonio.
9. Nadie posee una sola vocación, por ejemplo, la del matrimonio. Hoy más que en tiempos pasados, los hombres y las mujeres descubren varias simultáneamente. Esto vale sobre todo para el derecho de la mujer a trabajar, estudiar u ocupar un puesto profesional, político o asistencial fuera del hogar.
10. Es pecar de ingenuidad o ignorancia creer que el amor se conserva espontáneamente. Nace espontáneamente, pero permanece vivo si la pareja tiene voluntad de conservarlo. Sin esta disposición activa, el amor será ahogado por otras preocupaciones o intereses.
11. Los esposos deben recordar que su vocación de marido y mujer es permanente, o sea, hasta la muerte y que la de padre y madre es transitoria. A veces, la paternidad y maternidad absorben de tal manera que la esponsabilidad se va marchitando y predisponiendo un ambiente propicio para fuertes crisis.
Continuará...
Nota: Algunas de las anteriores ideas pueden ser discutidas y rebatidas para una mejor comprensión del significado de cada una. Es posible que no se compartan en su totalidad.
Tomado de: ARROYO, Jesús. 25 Lecciones sobre convivencia matrimonial. Ed. Sal Terrae. 2a. Edición. Pág. 41 ss.

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